A menudo sufrimos accidentes durante el desarrollo de nuestra actividad profesional o durante el transcurso de la jornada laboral, sin embargo, no todos ellos van a tener la consideración de accidentes laborales susceptibles de percibir una indemnización. Por otro lado, podemos sufrir accidentes lejos de nuestro centro de trabajo que sí podrían tener dicha consideración, por ello, vamos a hablar de cuándo se puede considerar un accidente de trabajo y cuando no…

Definición de accidente laboral

Vamos a comenzar por definir qué es un accidente de trabajo, se trataría de aquel accidente que sucede durante la jornada laboral, incluyendo los accidentes in-itinere, que tienen lugar en los trayectos de ida y vuelta de casa al centro de trabajo.

Requisitos que debe cumplir un accidente de trabajo

Para que un accidente sea considerado laboral debe cumplir dos requisitos:

  1. Que el trabajador o trabajadora accidentada hay sufrido una lesión corporal. Serían asimilables a la lesión corporal las secuelas y enfermedades psíquicas o psicológicas siempre y cuando se pueda acreditar su origen en el trabajo de forma objetiva.
  2. Que dicho accidente tenga relación directa con el trabajo, es decir, debe haber una relación de causalidad directa entre el trabajo que se desempaña y la lesión sufrida.
  3. Que sea trabajador por cuenta ajena o en el caso de los trabajadores autónomos también podrían tener esta consideración si han solicitado previamente a la Seguridad Social la cobertura antes los mismos y abonado las cuotas correspondientes.

Accidentes que SI son considerados de trabajo

Visto lo anterior, vamos a detallar que tipos de accidentes se consideran laborales:

  • Los sufridos por un trabajador al acudir o al volver del lugar de trabajo.
  • Los sufridos durante el desempeño de cargos de carácter sindical (también In-itinere)
  • Tareas y funciones realizadas por el trabajador por orden del empresario, aún no siendo las suyas, o, si han sido realizadas espontáneamente por el trabajador por el buen funcionamiento de la empresa.
  • Actos de salvamento o similares si estos están relacionados con el trabajo.
  • Las enfermedades que contraiga la persona trabajadora con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo.
  • Las enfermedades o defectos que tuviera con anterioridad el trabajador si estos se agravan como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente.
  • Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado el o la paciente para su curación.
  • Se presumirá, salvo prueba en contrario, que son constitutivas de accidente de trabajo las lesiones que sufra la persona trabajadora durante el tiempo y en el lugar del trabajo.

Accidentes que NO son considerados de trabajo

  • Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo, es decir, que no guardan ninguna relación con el trabajo que se ejecutaba al producirse el accidente. En este punto hay que aclarar que en ningún caso se considerará fuerza mayor extraña al trabajo la insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza.
  • Los que sean cometidos por dolo o culpa exclusiva del trabajador.

Por último, es importante añadir que no impedirán que se reconozca como accidentes de trabajo:

  • La imprudencia profesional a consecuencia del ejercicio habitual de un trabajo y se deriva de la confianza que éste inspira a quién lo realiza.
  • Cuando se de la concurrencia de culpabilidad civil o de tipo criminal por parte de el empresario, de un compañero de trabajo de la persona que ha sufrido el accidente o incluso de una tercera persona, salvo que este no guarde relación alguna con el trabajo
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